Las niñas bloqueadas

La neurosis es un conflicto, generalmente inconsciente, entre los sentimientos que uno experimenta realmente pero no se atreve a admitir y mostrar, y los sentimientos que se cree obligado, por la educación recibida y las exigencias sociales, a expresar.
No se si a ustedes, pero para nosotras eso es pan de cada día. Vivimos una verdad a medias. Uno siempre dice ser libre, pero no puede librarse de todo aquello que la sociedad y el medio lo obliga a ocultar. Eso a veces hace más díficil la adaptación a diversos momentos y diversos lugares, y por aquello también es que se nos crean hipocondrías, miedos irracionales y dolores que no encontramos como sanar, y que muchas veces no nos dejan avanzar.
Pues no estamos dispuestas por más tiempo a tal especie de abuso emocional. Este blog, pues, está destinado a ser una terapia contra estas neurosis por las que nos vemos atacadas diariamente, tanto como para quién escribe, como para quién lo lee. Es hora, pues, de dejar que todo fluya. Eso empieza aquí y ahora, para tí y para nosotras.

10 mar. 2008

"X" control

Es ésta una de esas veces, una de esas veces en las que sé que es la oportunidad para hacer algo que quiero desde hace tiempo. Es pues, un momento ideal de reivindicar una posición que creo totalmente correcta y de abrirle los ojos a cuántos les de la gana de leer estas líneas, con las que inauguraré este nuevo espacio bloggero. A muchos no ha de gustarles lo que escriba y realmente no me importa. Igual, ahí voy, guste a quién le guste, y pese a quién le pese. Odiénme o ámenme desde ahora...

Vengo pues, a predicar hoy, algo que todo el mundo sabe y supone, y que muchos no quieren aceptar. Es aquello, tan cotidiano, tan claro como el agua, y tan descaradamente cierto, pero también tan descarnadamente velado. Sí, eso es, exactamente: vengo a predicar sobre la innegable superioridad femenina. Sé que muchos de ustedes ahorita han de soltar risitas burlonas( y muy ingenuas), y deben estar pensando que probablemente "ya quemé". Y si no, deben estar insultándome mentalmente o en voz alta. Igual, los chistes machistas (y sí, te hablo a tí, machistón de cuarta) por mí pueden irse desde siempre al diablo. Seguiré escribiendo.

Hablar de feminismo en el contexto latinoamericano suele parecer un poco desubicado, sobretodo si se considera que aún en esta parte del hemisferio terrestre sigue predominando la imagen del machote con pelo en pecho que subyuga a su voluntad a un fragilísimo ser, sumiso y cabizbajo denominado mujer. Pero no, el feminismo no es algo totalmente desubicado, aunque realmente no es algo de lo que yo sepa mucho. Por eso, he de dejar en claro que no he venido dar una lección sobre feminismo militante. Lo que sí, quiero apuntar ciertos puntos importantes para defender la posición ya antedicha, y además, para hacer notar una indignante verdad. Y si eso es feminismo, pues feminismo ha de ser entonces. Empezaré pues, mi primera acción de activismo "feminista", con lo segundo.
Así, por ejemplo, quiero hacer puntual el hecho de que la violencia sexual y de género en contra del sexo femenino se encuentra en todo sitio, en los medios de comunicación, en la publicidad, en la vida diaria, en las condiciones laborales desiguales, en la menor oportunidad de acceso puestos políticos de importancia, o la hostilidad extrema que se sucede frente a este facto. Las mujeres somos en más de 80%, las víctimas habituales de ultrajamientos sexuales y de violencia doméstica (ejercida en la mayoría de los casos por el padre o esposo, o por cualquier individuo de sexo masculino). Somos víctimas también de violencia de género, que nos confina a tareas mínimas y poco importantes que no toman en consideración el deseo de superación personal que yace en cada una y que limita nuestras capacidades, haciéndonos creer que no es posible que seamos capaces de algo más de lo que se nos asigna. Esta posición es ciertamente opresora, y es algo que se ha venido arrastrando por siglos y siglos, predominando siempre la imagen de un varón detrás del cuál se alza tímidamente un ser humano que ha sido agazapado por amenazas sobretodo físicas, una frágil criatura, una mujercilla que da lástima.
Tanto daño, tanto control, tanta inequidad por parte de los hombres.

¿Y por qué?


Yo me pregunto por qué...y creo que he encontrado al respuesta:

¿Tienen miedo que podamos controlarlos pronto, o como siempre debió ser?



Ya se acabaron los tiempos en que la fuerza bruta podía imponerse por encima de la fuerza intelectual y emocional. Y creánme, esto último no es el fuerte de ningún hombre. Todos son emocionalmente retardados, y, en cierta forma, intelectualmente también. Y esa inteligencia es algo que a nosotras nos sobra, y con lo que podemos efectuar grandísimas cosas, más que las que ellos podrían imaginar. Simplemente, como saben esto, deben evitarlo, todo por culpa de su ego, de esa vanidad que es lo único (sí, lo único) que tienen bien desarrollado ¿Es simple no? Es una cadena, un círculo vicioso que existe desde el principio de los tiempos, pero que ya no puede legitimarse, ya que ya no se puede apelar a la cuestión física para evitar que la genialidad de las mujeres -que viene por naturaleza- pueda salir a flote.
Eso es algo que ahora ya no se puede seguir encubriendo en el fondo. Esta emancipación es algo real, cuyos primeros indicios ya están en la superficie del agua. Si algo se puede hacer en contra de esto, la única opción disponible sería la de exterminar a todos los ejemplares femeninos de la faz del planeta. Un imposible, si me lo preguntan.
Así pues, poco a poco, estamos reconociéndonos (y nos están reconociendo, con mucha zozobra y mucho dolor, vale decir) dueñas de espacios que antes no aparecían como nuestros, pero que lo eran, lo son y lo serán. Siempre hemos sido(aunque ahora es más claro) lo más importante, el sistema que controla todo lo que nos rodea, aquellos engranajes principales en cualquier máquina: nuestra sola falta hará que todo colapse. Nada que hacer. Una vez que una deja de funcionar, todo dejará de funcionar ipso facto. Y nadie hará nada al respecto, aun menos nuestro amigo, el simiesco ejemplar de homo sapiens sapiens masculino (digno de haberse quedado aún con el denominativo de australopithecus) quién seguramente seguirá jugando playstation, viendo TV, comiendo porquerías, dejando todo regado en el suelo, fregando y contribuyendo con el caos total, mientras todo se le cae encima. Para muestra, pues, ¿ese es un buen botón no? ¿Me equivoco? Podrían decir que sí, pero en el fondo saben que las cosas son como son.

Muy bien muchos podrían decir que que llevo todo este asunto a un extremo muy parecido al que, en este caso, manejan mis contrarios. Que caigo en un sexismo aún más exagerado y fanático que el de un machista. Que soy una resentida porque algún hombre me ha hecho algo que aún no puedo superar. NADA DE ESO. Pero igual gran cosa, no ha de mellarme. Allá si no quieren abrir los ojos a la realidad. Sino, el planeta estaría mejor, y no lo está. Es su necedad, su negación, su miedo el que ha hecho que las cosas estén como están en este mundo que se está yendo al cacho.

Es así. Aunque sea una cosa de la cuál no quieran dar cuenta, es, siempre ha sido, y siempre será así. Solo que ahora es más obvio, porque ya se van acabando los mecanismos que hacen que una mujer y todas sus cualidades se mantengan bajo raya, para no nublar y opacar la figura patriarcal, esa figura opresora que ejerce violencia de todo tipo sobre nosotras, desde tiempos sin memoria.
Pues ya es muy tarde ahora. Ha llegado la época del "X" control, de la liberación femenina total y completa, de la real reivindicación, de ser dueñas de lo que siempre fuimos.


Y diganme ahora ¿los hombres no lloran? ¿No te ha entrado ganas de llorar, pero ya?


Hahaha. TKO, bitch!



Sesión terminada a la 01:15 am del día 11 de marzo del 2008.

PD
Receta del día: Se recomienda bailar un poco al ritmo de un beat pegajoso, letras políticamente cargadas y muy femeninamente reivindicadoras, unas tres veces al día. Un jarabe muy original, muy alivianante y simplemente genial: Le Tigre.
Aquí una muestra gratis:












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